El Corredor Anónimo

El sitio donde aparecemos los que nunca aparecemos

viernes, 26 de junio de 2009

LA DUALIDAD DE LAS COSAS



El examen, los fantasmas y las elecciones

Cursaba el 5ª año industrial en el Huergo, y la vida nos llevó, unos tres años antes, a mi familia y a mí, a mudarnos al barrio de Flores (ya no tendría que aguantarme la “amansadora” de una hora de viaje en el colectivo 81 –ex 221- desde Caseros a Caballito). Casa antiquísima, tipo chorizo, con muchas habitaciones (pocas habilitadas para la vivienda), a un lado de un patio de más de 30 metros de largo, y un galpón al final del mismo de iguales dimensiones, techos altos, pisos de madera y millones de ruidos crujientes (y de los otros). Aquel lunes, después de la cena, y con mi mamá y mi hermana ya durmiendo, me disponía a quedarme a estudiar hasta tarde para enfrentar, a la mañana siguiente, un examen de la materia Laboratorio de Mediciones Eléctricas. Sentado frente a los apuntes y de espaldas al patio y a las altas puertas dobles (una de madera con rectángulos de vidrio -la interna-, y la otra tipo persiana con postigos -la externa-), apenas escuchaba el sonido del televisor que disfrutaba placenteramente mi viejo en la cocina. Recién comenzaba a repasar los primeros párrafos, cuando fuertes golpes comenzaron a retumbar en la puerta persiana. Camino a la cocina me encontré con mi papá, y ambos nos sorprendimos ante la misma pregunta: ”¿Fuiste vos?”. Respuesta negativa de ambos, rejunte de coraje y a salir al patio, él a mano pelada y yo con lo primero que encontré: un pesado cenicero de vidrio (la estrategia “Susana Giménez” aún no era conocida). Miramos para ambos lados, recorrimos toda la finca, pero nada, no había indicios ni existencia material de aquella producción sónica. Vuelta la calma, cada uno a su lugar, mi viejo a la tele, y yo a cerrar los apuntes, luego a la cama, y después a tratar de pegar aunque sea un solo ojo -lo cual fue imposible-. El resultado es lógico de imaginar (tuve que “romperme” mucho y sacar un diez en el último bimestre para poder aprobar la materia –verídico-). El domingo 28 de junio próximo todos los nacidos en esta bendita tierra tenemos un exámen, a través de la posibilidad de elegir nuevamente a nuestros funcionarios. Candidaturas testimoniales por medio, tal vez votemos a algunos que nunca asumirán, y tal vez asumirán otros antes nunca vistos. Y aquí vienen las preguntas: ¿nos sentaremos frente a las boletas para estudiar quiénes nos convienen como representantes sin importar si golpean los fantasmas a nuestras espaldas (no solo los actuales, sino también los del pasado)?¿Cerraremos los apuntes e iremos al día siguiente a ciegas, con el riesgo de no aprobar, tener que esforzarnos durante muchísimo tiempo para recuperarnos, aún sabiendo que podemos no recibirnos nunca?¿Los fantasmas votan?. En fin, como diría el gran libre-pensador contemporáneo Jacobo Winograd: “¡Argentinos, no sean(mos) boludos!”. CQ.

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