ECOS DE LA MARATÓN
DEBUTANTES DE LA DISTANCIA
Aquí van algunas palabras de los que corrieron por primera vez los 42,195 km
"no creo que haya algo parecido a la maratón"
PABLO ANDRÉS RUIZ
(odontólogo-atleta del Nike Running Team Botánico)
“Fue una experiencia bárbara, mezcla de emociones, de sufrimiento, porque la sufrí bastante, del kilómetro 30 en adelante fue bastante dura, calambres, cansancio, ganas de abandonar, pero realmente fue una experiencia única, no creo que haya algo parecido a la maratón; lamentablemente quien me iba a asistir se lesionó dos semanas antes, así que corrí prácticamente solo, pero bueno, estaba la gente del grupo con el que entreno, no solo alentando sino también ayudando; los últimos tres ó cuatro kilómetros me empujó una compañera, Mariana, y gracias a ella llegué corriendo, porque sino quizás llegaba caminando o directamente no sé si hubiera llegado; la sensación de la llegada fue espectacular, genial, bárbara, más aún porque estaba mi vieja esperándome, así que estuvo muy bueno, muy emotivo".
"debuté y sigo en llamas"
MARCELO CLOPPET
(gerente bancario-atleta del Nike Running Team Paseo de la Infanta)
"Que experiencia!!!!!!!. Ya el año pasado la quise correr, pero el entrenador me dijo: "estás justo, sé que vas a llegar, pero después no vas a querer correr nunca más". A pesar de una lesión que me dejó un mes y medio afuera de los entrenamientos por un desgarro, arranqué el 2008 con todo, guiado por una nutricionista y un kinesiólogo, más lo que me tocaba a mí (mucha disciplina y garra). Pobre mi mujer, hijos, amigos y compañeros de trabajo, que se aguantaron estoicamente mi pésimo humor provocado por el régimen (Dios, que mal la pasé!). Mi hijo Alejandro, de 11 años (mi sol, un grande), me dijo un día: "Pá, no vas a poder, te vas a morir, es una carrera muy larga"... A partir de ahí le apliqué la frase: "Cuando te propongas algo, no hay nada que te detenga". Y así empecé de a poco, con lluvia, frío, calor, con ganas (y sin ellas), a las órdenes del entrenador, cumpliendo religiosamente con el plan de trabajo, y compartiendo los maravillosos fondos domingueros con esos compañeros de lujo que tengo (realmente extraño esos entrenamientos). Ya un mes antes estaba en llamas, no podía dejar de pensar en la carrera (como sería, el muro...), iban pasando los días y la ansiedad me mataba. Pasó la 1/2 maratón, el test de los 6.000 metros, y finalmente llegamos a la ExpoMaratón a buscar el kit de corredor (ese viernes ya no podía más!!!!!!!, las llamas me quemaban!!!!!!). Hasta que llegó el día, gris, lluvioso y no sé que más, pero no me importaba nada. La verdad que el despliegue de los CORRERAYUDA por todo Buenos Aires fue impresionante. Y así fui pasando los km, viendo gente de muchos paises, corriendo por lugares donde nunca imaginé que iba a correr, con la lluvia de compañera sin parar y con toda la gente que se acercaba alentando. Cuando llego al km 39, una de mis asistentes, Sofía (también me acompañaban Alvarito y Satur), me dice: "Gordo, última pasada de 3.000 metros". En el kilómetro 40 me emociono, las lágrimas me salen, pienso que ya estoy (vamos todavía!!!!). En la curva para entrar en la recta final estaban nuestra queridas porristas alentando sin parar bajo la lluvia (¡¡¡chicas, son impresionantes!!!); esa recta de 500 mts me pareció eterna, ya sea por el viento, ya sea por las piernas que pesaban toneladas y todos los pensamientos que se me vinieron encima (¡¡¡¡¡ QUE BÁRBARO, LLEGUÉ!!!!! ¡¡¡¡¡MISIÓN CUMPLIDA!!!!!). Lágrimas, emociones, abrazos, no podía creer que lo habia hecho, pensé: ¡¡¡¡¡SOY MARATONISTA!!!!! Lamentablemente mi hijo no pudo ir a recibir "su" medalla, pero igualmente ese momento fue muy especial. Sólo me resta decir:¡¡¡¡¡DEBUTÉ Y SIGO EN LLAMAS!!!!!"

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