El Corredor Anónimo

El sitio donde aparecemos los que nunca aparecemos

sábado, 16 de agosto de 2008

BRINDIS





POR EL NIÑO QUE FUI, SOY Y SERÉ



Si bien los años pasan, por lo general se van quedando con uno. Llegan sin pedir permiso, y se van acomodando en algunos lugares, como por ejemplo las coyunturas, el rostro, la vista y el cabello, y tan cómodos están que se siguen quedando, y así se van sumando (e instalando) otros, sin siquiera pedirnos permiso. Más allá de la infancia que he tenido (que pudo ser mejor ó peor que otras, pero de la cual no me puedo quejar), el niño que llevo dentro (frase trillada si las hay) va a todas partes conmigo. Lo encuentro cuando comparto con mi nieto ó mis sobrinos un rato jugando a la pelota, a la Play Station, (donde les juego "a cara de perro", obvio que me tienen de"hijo"), como así también, con solamente una bolita, sí, sí, una bolita, improvisamos una pequeña cancha de fútbol sobre el mantel en la que podemos estar jugando horas. Entre los viejos "flippers" y los videojuegos ha pasado mucha tecnología, y ni que hablar si lo comparamos con aquel "Mecano" que recibí con mucha alegría (ya las linternas desarmadas y jamás vueltas a armar sumaban decenas), y que, con el paso del tiempo, me dí cuenta del gran esfuerzo de los viejos al comprármelo. Pero las cosas más sencillas siempre me han hecho inmensamente feliz. El domingo 10 de agosto pasado se festejó el día del niño, y no pude dejar de recordar el primer juguete de mi vida que mi memoria rescata: era un soldadito de plástico de color verde con un paracaídas de celofán. Subía la escalera hacia la terraza del departamento n°3 de aquel PH del conurbano, y desde allí lo arrojaba al vacío; lo veía balancearse en el aire, descendía plácida, lentamente. Cuando tocaba el suelo bajaba corriendo las escaleras, lo tomaba, doblaba el celofán y los hilos, y subía para lanzarlo nuevamente. Y así infinitas veces. Creo que ése debe haber sido mi primer entrenamiento de cuestas. Porsupuesto que traté de imitarlo en varias oportunidades, como por ejemplo con un paraguas desde el 5° escalón de dicha escalera, pero los resultados fueron moretones, dobladuras y gritos de mi madre amenazándome que si no me rompía la cabeza por los saltos ella se encargaría de hacerlo (triste la vida del paracaidista). Hoy brindo por el niño que hay en mí y en nosotros, y que espero que aparezca cuando y donde quiera, aunque nosotros no lo dejemos, y de paso aquí van algunos comentarios de unos chicos amigos míos. Chau, me voy a jugar con los pibes. CQ.




Juan Antonio Currado (Psicólogo-41 años-Atleta del Correrayuda Nike Running Team Botánico): “Recuerdos del día del niño que tengo son los de una tía que venía a casa y me regalaba siempre una bolsa grande
llena de golosinas”.



Karina Inés Spataro (Contadora-38 años-Atleta del Correrayuda Nike Running Team Botánico): “Recuerdo un regalo que nos hizo mi mamá a mi hermana y a mí, que nos gustaba jugar a la oficina, y eran unos teléfonos rojos, nos comunicábamos, eran muy lindos, y también recuerdo mucho una muñeca que hablaba”.



Pablo “banchero” Salgado (Asesor de Estadísticas y Métodos-49 años-Atleta del Correrayuda Nike Running Team Botánico): “Recuerdo el regalo de la bicicleta, la Mini-Roda, el Rasti en otra oportunidad, el tren Marklin, que en realidad era para mi viejo y no para mí, yo lo miraba y no me lo dejaba tocar; uno quería más, uno miraba lo inalcanzable y siempre le regalaban algo menor, se adaptaba a lo que la economía podía, pero siempre contento”.



Margarita Marina Frezzotti (Maestra Jardinera-46 años-Atleta del Correrayuda Nike Running Team Paseo de la Infanta): “Teníamos un tío soltero muy regalón que vivía a la vuelta de mi casa, así que con mis 3 hermanos, llegaba el día del niño o los reyes magos y lo primero que hacíamos era saltar de la cama e ir corriendo a la casa del tío soltero que nos esperaba siempre con un montón de regalos muy lindos, sobre todo ropa muy linda, no recuerdo ninguno en especial, eran todos buenísimos, eran LOS regalos del tío”.



Miguel Angel Morán (Comerciante-54 años-Atleta del Correrayuda Nike Running Team Botánico): “Los regalos del día del niño eran mas o menos los de siempre, pelotas y esas cosas, pero recuerdo que cuando tenía 6 ó 7 años quería esa camiseta de Boca con el n°5, y cuando mi viejo me la trajo me volví loco, todavía la tengo, y hace poco me la firmó el que en esa época era el titular de esa camiseta, Ratín, la tengo en casa, una camiseta muy vieja pero ahí está; y otro recuerdo que tengo, creo que fue para el día del niño, era un grabador que mi viejo lo compró en Frávega de Cabildo, que todavía está, me volvió loco, era un Geloso de cinta, de esos viejos, me acuerdo que lo fui a buscar a la parada del colectivo, y el viejo venía ahí con el paquetito, y mientras lo veía venir me decía a mi mismo se dió, se dió, lo trajo”.

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